Prestó su cuenta bancaria y el dinero que le consignaron era producto de una extorsión

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Una modalidad para el cobro de extorsiones sigue tomando fuerza gracias a los incautos que no se imaginan en lo que pueden terminar vinculados por “buena gente”.

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Así lo dio a conocer Claudia Sanabria, una ibaguereña quien en dos ocasiones ha estado cerca de hechos como este, no porque le haya pasado directamente a ella, sino porque los implicados en ese tipo de “favores” han sido dos familiares suyos.

El primero tuvo que ver con uno de sus sobrinos a quien hace un año un “amigo” le pidió el favor de que le prestara la cuenta bancaria porque necesitaba recibir un dinero urgente del exterior y que supuestamente, por tema de impuestos, debía pedirle a alguien que los recibiera. “A mi sobrino le dijeron que harían dos consignaciones de 800 mil pesos y que por cada consignación a él le daban una bonificación de 50 mil pesos por el favor” dijo Claudia.

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“Él alcanzó a reclamar los dos giros en una entidad bancaria en Ibagué, pero cuando fue a reclamar el tercero, le cayó la policía en el banco y lo cogieron preso” agregó la denunciante, quien contó que la plata fue consignada en la ciudad de Cali producto de extorsiones y que dichos depósitos ya se venían realizando de tiempo atrás con otras personas, motivo por el cual los movimientos transaccionales estaban siendo estudiados por las autoridades.

Hoy, el sobrino de Claudia está preso en una celda del Coiba Picaleña pagando una condena de 10 años por el delito de extorsión.

El segundo caso le ocurrió a su hijo de 20 años de edad a quien la semana pasada el amigo de un amigo suyo le pidió exactamente el mismo favor y con la misma “gratificación”.

“Mi hijo iba a hacer el favor porque no sabía lo que había pasado con mi sobrino, pero tan pronto me contó, de inmediato le dije que cuidadito iba a prestar el nombre para eso; y le conté por qué estaba preso el primo en Picaleña” dijo Claudia.

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La mujer que se comunicó con Revista Asuservicio para contar lo ocurrido, aseguró que hace la denuncia porque hechos como este han tocado a su familia en dos oportunidades y que su intención es que, por su testimonio, la ciudadanía evite prestar el nombre, la cédula o las cuentas bancarias para este tipo de favores porque lo más posible, según ella, es que el titular termine como su sobrino, pagando cárcel por culpa de un “amigo”.